Race Experience – Ironman Florida 2019

Race Report IM Panama City, Florida

Josefina Santelices, 02.11.2019

Hace poco menos de 10 años que empecé a correr y desde ese minuto supe que algún día haría triatlón y correría un IM completo. Lo que no sabía es que en menos de 2 años practicando triatlón, me lanzaría a correr un full IM (3.800 mts. de nado, 180 kms. de bicicleta y una maratón) y menos debutar en un mismo año las distancias half y full. Así de rápido fue como enamoré de este deporte.

Siempre pensé que para correr un Ironman había que tener superpoderes y una capa de superhéroe, tener un trabajo súper flexible y mucho tiempo para descansar, dormir siestas y comer bien. Y la verdad es que cuando empecé este viaje me di cuenta que todo lo que creía no era cierto, que de verdad sí se puede ser profesional con un trabajo a tiempo completo, ser dueña de casa, hacer deporte y un montón de otras cosas.

Y así fue como en marzo de este año me metí a un súper grupo que se llama “Runnit”. Un grupo de deportistas amateur en dónde todos son profesionales que tienen la misma pasión por el deporte que tengo yo. Junto a “Cochi” mi coach, la Caro Trewhela mi entrenadora de natación, Felipe Araya mi nutricionista, Perci mi psicólogo deportivo y Barto mi marido nos embarcamos en lo que sería mi primer Ironman completo. Planeamos cada detalle de mi entrenamiento y día de la carrera, ese tan ansiado 2 de noviembre 2019 en Panama City, Florida.

Mis semanas consistían en levantarme a las 5:30 am para estar nadando a las 6 am, algunos días me quedaba en la piscina hasta 2 horas para cumplir con la cantidad de metros. Después de eso me iba a la oficina a cumplir con muchas tareas, deadlines y proyectos demandantes de tiempo y energía como toda consultora. Generalmente, salía a las 6 pm de la oficina y me iba directo a entrenar la segunda disciplina del día, correr o pedalear. Los fines de semanas, no fueron menos prometedores con entrenamientos de hasta 6 horas. Tuve que empezar a cultivar mis cualidades culinarias para “coimear” a mis compañeros de equipo con muffins y así me acompañaran las horas y horas que necesitamos arriba de la bici.

Durante todo este proceso, creo que hubo muy pocos entrenamientos en dónde no me imaginé cruzando esa anhelada meta para convertirme en una Ironwoman y escuchar la frase “Josefina, from Chile, You are an IM”, esa frase se convirtió en mi mantra durante los 6 meses de entrenamiento.

Este proceso estuvo marcado de muchas emociones. Si bien, mi día a día estaba lleno de actividades, también dejaba tiempo para compartir con mi marido, mi familia y mis amigas. Había semanas en que lograba levantarme sin ningún problema, pero había otras en que el despertador no paraba de sonar y yo como si nada seguía durmiendo. Hubo veces en las que pensé en olvidarme de este sueño, lloré, me frustré cuando las cosas no salían como yo quería; pero lo lindo de este deporte y de proponerse metas altas es como salir jugando y ganarle a un cuerpo y cabeza cansada. Hubo entrenamientos en que terminaba llorando del cansancio, sentada en la cuneta y también hubo otros entrenamientos, la mayoría, en los que no podía más de felicidad de ir cumpliendo pequeñas metas semana a semana. Tuve un proceso lleno de emociones, en dónde mi grupo de entrenamiento me mostró su cara más linda, en dónde hubo compañerismo en cada uno de los entrenamientos, palabras de aliento, de poner el hombro a los momentos en dónde ya no podía más, las postas de la Cata y Cochi, de Pepe y Barto. Y así, fueron pasando las semanas hasta que llego la semana de la carrera (la mejor parte por lejos es la carga de carbohidratos días antes, en dónde los que me conocen saben cómo disfruté).

Y llegó el gran día, ese día para el cual invertí bastantes horas y luquitas como se podrán imaginar. El día en dónde no dejé nada al azar. Carrera planeada, alimentación e hidratación estudiada y probada (mis infaltables panes de hot dog con jamón serrano), plan de cabeza, en dónde durante meses cree una “cajita” en mi cabeza de sólo momentos importantes, positivos y felices para mí, de esos que te sacan lágrimas de la emoción y risas.

Y en un abrir y cerrar de ojos me dan la partida y estoy en el mar nadando, disfrutando de mi deporte favorito. El mar parecía una taza de leche caliente, partí en el grupo de tiempo estimado de 1 hora – 1:10, me costó 100 mts. encontrar mi ritmo de respiración cuando me vinieron 5 segundos de crisis. Afortunadamente estaba muy enfocada y no es la primera vez que me da. La sensación es como si el traje de agua se apoderara de mi, lo siento apretado, me cuesta respirar y me dan unas ganas gigantes de abandonar la carrera. Lo que hago es que me pongo de espalda, respiro profundo y me convenzo que todo va a salir bien, que se nadar. Después de eso me sentí súper cómoda y hasta pasando a otros deportistas. Y así como me puse a nadar, se acabó la natación y salgo del agua muy feliz, miro mi reloj para ver si estaba en tiempo y me doy cuenta que hice una natación perfecta, según lo planificado con mi coach. Me dispongo a correr a la T1 y veo a Barto, recargo energías, lo saludo y le digo lo bien que lo he pasado (“Lo he pasado la rajaaaa” a todo pulmón).

Ese día había mucho viento y en la mañana temprano estaba bien helado, me subí a la bicicleta y los primeros 30km fueron muy duros, no sentía las manos ni los pies y mi cuerpo estaba muy rígido, no podía encontrar la posición correcta en la bicicleta, escuché a Cochi en mi cabeza, como cada entrenamiento ”Jose, al profile”, pero la verdad es que no podía. Pero desde el km 30 en adelante empezó a hacer más calor y mi cuerpo se relajó y logré acomodarme en la bicicleta y empecé a rodar sin darme cuenta. Para mi sorpresa lo pase muy bien en la bicicleta, el paisaje era precioso, lleno de árboles y paisajes muy verdes por todos lados, lo cual lo hacía aún más bonito. En el km 100 y 120 estaba Barto y con ese golpe de ánimo nos fuimos rumbo a la T2, a ponerse zapatillas de correr y empezar la última parte. Me bajé con muchísima energía porque superé con creces mis expectativas en la bicicleta.

Pero al ponerme las zapatillas supe que esta sería una maratón como ninguna otra. Estaba cansada, mis piernas se sentían pesadas, y me puse a bostezar. Habría dado lo que fuera por una de mis power naps de 12 minutos, pero no, a terminar lo que empezamos. Aquí empezó mi lucha tanto física como mental, si bien ya he corrido 3 maratones antes, ninguna se iguala a esta. Mis piernas ya venían cansadas y el calor en los primeros 10 km de la maratón hicieron lo suyo. La maratón fue una lucha kilómetro a kilómetro, aquí usé toda la cajita de buenos momentos para motivarme y echarme ánimos, dado que contra toda mi voluntad caminé un montón de veces. Barto estuvo toda la maratón ahí, en distintos puntos gritándome y dándome mucho ánimo, la última vez que lo vi antes de la meta lo abracé y fue el punch final, me puse a correr con todo lo que me quedaba de energías y creo que fue pura garra y corazón, porque no dejé nada en el estanque. Esa meta se acercaba después de 11 horas compitiendo e iba a cruzar esa tan anhelada meta.

Ya llegando a la meta me sentí como cual cantante de rock, saludando y chocando manos con todos los que estaban mirando, mi sonrisa y lágrimas de la emoción saltaban a la vista de todos. Paré el reloj unos segundos antes de cruzar la meta y levante mis brazos como una campeona y me di el tiempo de escuchar ese “Josefina Santelices Chadwick, from Santiago de Chile, you are an Ironman” y supe que lo había logrado. Después de 11:27:26 y con un top ten en mi categoría me convertí en una Ironwoman. Felicidad y orgullo fue lo que sentí todo el día.

Cruzar esa meta de 3,8km de natación, 180km de bicicleta y 42km corriendo lleva consigo un sinfín de emociones, creo que las responsables de que uno siga haciendo deporte y de querer más. Sin duda hay un antes y un después en mi vida.

Si pudiera resumir lo que aprendí en este proceso es que cuando uno se propone desafíos grandes e importantes, estos conllevan un gran esfuerzo, motivación, lágrimas, constancia, resiliencia, humildad, frustración, compañerismo y unas ganas sobrehumanas de cumplir los sueños.

Gracias infinitas a mi Barto y mi querido Runnit, que sin ellos este IM no hubiera sido lo mismo.

Jose Santelices

@josesantelices

 

 

 

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